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martes 29 de septiembre de 2009

SIN PARAGUAS

Llueve y tengo la ropa tendida, pero no se moja. La trayectoria vertical de las gotas hace imposible que el agua colonice mi terraza. Es todo un detalle atmosférico.
La calavera de la camiseta de St. Pauli me observa del revés. Ahora su orificio nasal tiene forma de corazón. Es un perfecto corazón calavérico. Curioso.
Llueve en la ciudad del viento, suave pero constante, como por inercia. No sé si odio más la lluvia o el viento pero sí sé que las despedidas pasadas por agua tienen algo de trágico.
Cierro la puerta con las chanclas empapadas y soy un león enjaulado, "con cara de pena". Porque lo quiero todo, no sólo un poco. Porque en cuanto te vas quiero que vuelvas.
Llueve y contra todo pronóstico no le encuentro el atractivo. No hay magia, ni melancolía, ni inspiración, ni nada que rescatar del asfalto. Sólo agua.
Mañana miraré el reloj, me subiré por la pared, perseguiré a las arañas e imaginaré que la lluvia de hoy fue un rumor lejano, parecido al de la marejada, que escuché mientras buscaba refugio contigo..

4 turbulencias:

Espérame en Siberia dijo...

"Porque lo quiero todo, no sólo un poco. Porque en cuanto te vas quiero que vuelvas."

Me quedo con esa frase tan linda, my love.

begusa dijo...

... tienes suerte si puedes "quererlo todo"... otras... no podemos;
y tenemos que conformarnos con que la lluvia nos inspire... (bah... gente mediocre...jaja)

Nalda dijo...

...en cuanto me voy, quiero volver... Qué terraza tan bien pensada: si llueve no se moja, sirve de calendario pizarril, crece césped, tiene una zona chill-out, hace las veces de lugar para fumadores, da el solete...

Besos con sabor a ti

abril en paris dijo...

Pues todo el texto es bueno pero por quedarme con algo tambien " la lluvia
fué un rumor lejano...que escuché mientras buscaba refugio contigo."
Saludos de secano.