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martes, 25 de septiembre de 2012

EVOLUCIÓN

Cada vez que pienso en dónde estoy creo que ya me he ido,
dejando un smiley dibujado en esta servilleta convertida en pajarita.
Mi pequeño detalle, un recuerdo alegre para la despedida.
Porque los cambios me asustan. No es una novedad, no es original.
Sólo intento ser sincero. Aunque ni yo sepa que sólo lo logro a medias.
No, creo que no se puede ser sincero a medias. Desde luego no se debe.
Así que los cambios me asustan, sí, porque me hacen sentir pequeño.
Puede que a veces no lo parezca, cuando salgo corriendo, así, de repente
y parezco un desequilibrado. O seguramente más bien un cobarde.
Pero si algo de verdad me aterra son los cambios en solitario.
Supongo que por fín hoy es mi día de suerte. Gracias.




jueves, 13 de septiembre de 2012

DIFUSO

Me desperté con el disfraz aún puesto
y el amargor del Orfidal en la garganta.
Era casi de día, o casi de noche, no sé;
nunca supe diferenciarlo. Hacía frío,
tenía los pies y las manos entumecidos.
Pero sobre todo sentía que llegaba tarde,
que alguien me esperaba en algún sitio.



lunes, 30 de julio de 2012

EL SECRETO

Jimmy creció como un niño normal.
Con una familia que le cuidaba y quería,
con amigos, juguetes y un pez llamado Johann.
Pero en el fondo, muy en el fondo,
y aunque nunca se lo dijese a nadie,
siempre sintió que había algo distinto en él.
Porque sólo Jimmy sabía que era un superhéroe.



jueves, 19 de julio de 2012

PARACHUTES

El viento silbaba furioso, erizando su coleta que serpenteaba como una colonia de algas a merced de la corriente oceánica. Solía decirle que estaba guapa con el pelo alborotado, aunque sospechaba que ella no le creía. Pero alli, a 250 metros de altura, al borde de un precipicio, estaba preciosa.
Permaneció un momento observando la punta de sus zapatillas, que sobresalían varios centímetros de la roca sobre aquel abismo verde y azul desenfocado. Desenfocado y lejano; demasiado lejano. Pensó que hasta los dedos de sus pies eran más valientes que él...
Luego acercó la boca a su oído para resultar medianamente audible entre el estruendo de las ráfagas de aire. Le gritó:
- "Tengo que decirte una cosa"
Ella tardó unos segundos en reaccionar. Parecía concentrada. En el salto, en el paisaje, o en lo que fuera.
- "¿Qué ocurre?"
- "Pues que tengo vértigo"
Su gestó cambió, como era de esperar. Pero lo hizo de un modo curioso, convirtiéndose en algo parecido a una sonrisa de reprobación, si es que acaso eso era posible.
- "Un buen momento para decirlo, ¿no te parece?"
- "... Sí, me ha parecido apropiado..."
- "¿Y por qué no me lo has dicho antes?"
- "Porque tú no tienes"
- "¿Yo no tengo qué?"
- "Vértigo"
Se quedó allí quieta mirándole, con aquellos mechones ocres golpeándole la cara. Como si todo el tiempo del mundo fuese poco para entender aquello. Para entenderlo, para apreciarlo o para ambas cosas al mismo tiempo.
Él volvió a mirarse de nuevo las zapatillas, aquellas que ocultaban dedos valerosos. Y saltó.

Ella vino detrás...


viernes, 11 de mayo de 2012

CLEMENTINE

Supongo que puedo decir
que ya no me da miedo.
Miedo, o lo que quiera que fuese,
a lo que quiera que fuese.
El domingo cumplo 32 años.
Y no espero ni que lo recuerdes...
Quiero un 'steak tartar',
ese mercadillo vintage de barrio
y un paseo en bici por el casco.
Unas cervezas bien frías
y la sensación de que nunca más
nada volverá a importar demasiado.
Pero creo que si algo aprendí
es que soy un gran y mal mentiroso.


Sí, te echo de menos.

Ya lo siento.


domingo, 15 de abril de 2012

SPEED

La habitación es pequeña
pero cumple su propósito.
Es un cubículo para humanos.
Con sus paredes, su puerta,
su cama , su suelo y su mesilla.
La ventana es un lujo, una distracción
que ahora, aquí no procede.
Porque ya no hay nada afuera.
Hoy todo está aquí dentro.
Por eso bajamos la persiana
hasta que la única luz es la nuestra.
La poca que nos queda...
Podríamos estar perdidos
en lo más profundo de una cueva,
o podríamos estar muertos.
En cualquiera de los casos
la habitación es pequeña.
Y acabaremos por encontrarnos
para estirar fuerte las horas,
para reventar los alambres
y sí, hacer de todo menos dormir.

domingo, 11 de marzo de 2012

ERRANTE

Dime cómo quieres
que ladée la cabeza,
que coloque el cuello,
que apoye la barbilla.
Si prefieres tristeza
o una sonrisa contenida;
sangre salpicando la lente
o un fuera de campo.
¿Quieres un detalle
del espasmo de los dedos
o quizás de las pupilas?
Tensa la guillotina,
no tengo ninguna prisa.
Tú sólo prepara el plano
y dime qué clase
de mártir debo ser hoy.

sábado, 3 de marzo de 2012

V

En la esquina del chino un grupo de críos gitanos fuman marihuana, dan palmas y cantan. Parece una película de Fernando León. O eso es lo que pensé cuando me mudé aquí hace ya casi un año. Pero no, es así, es lo que hacen, entre otras cosas. La familia de gatos que vive en la obra de al lado está rapiñando una bolsa de basura cuidadosamente depositada al lado de un contenedor vacío. ¿Para qué definir la desidia? Desidia; una palabra preciosa con un significado que no le hace justicia. Uno de los críos me pide un cigarro. No dice "perdona", ni "oye", dice "payo". Y el payo le enseña un paquete de Ducados Rubio con un cigarro solitario. Es un gesto universal que significa no. "Ya lo siento". No sabe que vengo de comprar otro paquete en el bar de Juan. Me invade la hipócrita sensación de haber actuado correctamente. Quién sabe cuántos cigarros le he dado ya a ese chaval... Pepa está en el balcón, junto al molinillo, asomando la cabeza. Empieza a maullar a sabiendas de que su ración de pienso con extracto de pescado y Dios sabe qué más está al caer. Soy eso, una ración de pienso felino con patas. Nadie sabe de verdad lo que es el interés, en su definición peyorativa, hasta que tiene un gato. El portal apesta a empanadillas, las de la abuela del primero. Y eso me recuerda que tengo hambre, pero por desgracia ningunas ganas de cocinar. Mi excusa es que vuelvo de trabajar y son más de las once. Es una buena excusa. Cuando el mundo se acabe y no haya esperanza siempre nos quedarán los imanes de nevera. Porque ¿quién dijo las cucarachas? Algún imbécil, supongo. La casa sigue oliendo al aceite aroma Muguet (lirio do valle) que dejé quemando con la vela "larga duración" cuando me fui esta mañana. Si tuviese que elegir un olor para mi útero materno sería sin duda el del Lirio do Valle. El olor de tu clavícula lo dejaría para más adelante. Hoy no salgo. Hoy toca refugio y botella de vino. Mañana ya veremos si Jaca o concierto de los Shimm en la Zeta. Y mientras tanto pienso en tí, en modo "brainstorm"; en liarla a la noruega, en empezar el lienzo vertical en vez de horizontal, en que hoy debería haberle arrancado la cabeza a Patricia, en las ganas que tengo de largarme, sin saber exactamente ni de dónde ni hacia qué. Mientras quito el corcho me vuelve a venir Canadá a la cabeza.Y sí, es curioso que quiera empezar allí donde todo acabó.

domingo, 19 de febrero de 2012

RAW

El blanco y negro de Sally Mann. Cómo transmitir tanto con tan poco...

jueves, 16 de febrero de 2012

STILETTO

"Toc-toc", decía en voz baja mientras golpeaba al otro lado de la puerta con sus manos leves y huesudas. Siempre le dije que tenía dedos de pianista, de taquígrafa de los años 50, o de alguien que quisiese alcanzar algo escondido en algún recoveco muy pequeño. "Toc-toc", como si no supiese que no me interrumpía, que nunca lo hacía. Con ese tono ronco en la voz, poco común en las mujeres. Y seguramente por ello tan atractivo, por lo menos para mí. "Toc-toc" decían las arañas, los silencios, los edredones, las esquinas; juraría que a veces hasta mis propias entrañas. "Toc-toc", con aquella delicadeza traviesa tan suya... Seguida de unos puntos suspensivos que solían permanecer flotando en el aire como motas de polvo que duraban segundos o galaxias. Fascinación inanimada. Algo parecido al hundimiento de un iceberg, al crujido de la tierra o a la ignición expontánea. "Toc-toc", una y otra vez,  y una y otra vez, y una y otra vez, para que todo quedase en esto. En una moradura, en un retrato, en un recuerdo, en sangre que se va secando como aquel rastro de ser humano.

sábado, 14 de enero de 2012

MONÓLOGOS DEL PIE IZQUIERDO

Discuto via telefónica con un policía alemán de autopistas mientras me llega un mensaje de alguien invitándome a la pesca del salmón rojo en Suecia y suena el "I got mine" de los Black Keys en la radio. La corbata mod negra me da un aire distinguido y respetable. Es mi maletín de piel de cocodrilo beige, mi Rolex antiguo, mi bate de béisbol. Soy el epicentro de una galaxia que me queda como un guante. La recepcionista me sonríe con su mejor sonrisa anodina y diligente. Todas las recepcionistas parecen un polvo fácil, aunque no lo sean. Como todas las señoras de la limpieza de algún país del este parecen incultas amargadas. Aunque no lo sean. Yo, sin ir más lejos, puedo parecer alguien normal, aunque en realidad sea un farsante. Pero eso es lo de menos; nada importa tan poco como lo que uno es realmente. Me lo repito como un mantra cada vez que tengo que hablar sobre mí mismo y me invento hasta la talla de los zapatos. Soy una quinceañera con minifalda entre un grupo de borrachos, un parado que paga las rondas, un Burberry's de saldo. Y cuando llevo los ojos rojos, a punto de estallar, digo que dormí poco, no que me bebí una botella entera de vino barato. Porque la gente, aunque no lo sepa, sólo quiere oír hablar del tiempo para poder despedirse rápido, sin la sensación de que dijo algo equivocado o se olvidó de decir algo interesante. Estamos de rebajas y de crisis, de bajón y de fiesta. Con la mosca detrás de la oreja y el alivio de saber que siempre nos quedará un terremoto, una sequía, una masacre, una hambruna o alguna injusticia social que nos haga recordar que aún con la mierda hasta las rodillas estamos atados a ese deber moral de sentirnos afortunados. Y sigo creyendo que la moralidad no es más que miedo.

sábado, 26 de noviembre de 2011

ELEFANTES BLANCOS

Realmente ahora puedo afirmar, ¿como dicen?.. " con el corazón en la mano", que siento no haber sido capaz. De nada práctico ni tangible. Y reconozco que sí, que nunca lo admitiré ante el tribunal pero sigo guardando restos de rencor en los bolsillos, para que no se me pierdan. Para encontrármelos de vez en cuando en la mano al sacar la cartera y al verlos pensar que cuando me advertían de que venía el lobo me quedé en la intemperie bailando una conga mientras tú observabas desde la ventana. Ya no sé qué fue primero, ni qué o quién se comportó peor. Si mi inconsciencia o tu falta de compromiso. De verdad que ya no lo sé. Sólo guardo buenos recuerdos, creo que los mejores... Dicen que lo importante es eso, guardar un bonito recuerdo, pero sinceramente preferiría no hacerlo. Y cuando intento no hacerlo, simplemente no puedo.  Hace tiempo, cerca del mar del norte te dije: "Me has conocido en un momento complicado". Con la distancia entiendo que te estaba pidiendo ayuda, a mi manera, aunque creo que ni tú ni yo lo sabíamos todavía. Y por supuesto no lo hiciste, ni yo tampoco. Hoy te digo que merecía la pena, el tacto y la paciencia. Sobre todo la paciencia. Porque es imposible que nadie te quiera ni te eche de menos como yo. O igual sí. Igual, como dije hace unas horas, vivo de ver elefantes blancos y poco más.


lunes, 3 de octubre de 2011

PINZAS Y ALFILERES

La noche que soñé ser tú
te arranqué las alas
con la maldad de un crío.
Para dejarte allí sobre la mesa,
semidesnuda...
Girando sobre tí misma,
intentando despegar,
haciendo: "bbbbzzzzzzzz".
No entendía tu angustia;
las moscas no sienten angustia.
Cuanto más te observaba
menos me arrepentía de nada
y más gracia me hacía.

sábado, 10 de septiembre de 2011

SILICIO

Quiero que exploten las farolas del callejón.
Los adoquines, los ojos rojos y las papeleras.
Las palomas, los vecinos, las antenas
y los esqueletos que todavía se tambalean.
Que salten por los aires las aceras
que se nos pegaban a las plantas de los pies.
Aquellos charcos tan inabarcables
y profundos que producían mareas.
Quiero que un piñata de alquitrán bien caliente
cubra los vidrios rotos y los trozitos de pan
que fuimos dejando para encontrar el camino.
Porque nada quedará en pie cuando volvamos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

SÁCAME A BAILAR

Hoy he pintado una base amarilla, rebajada con blanco,
y con la espátula la he matizado de ocre y vermellón
dejando deliveradamente al descubierto el rastro de los trazos.
La memoria del movimiento...
Se está secando y, como de costumbre, todavía no sé qué vendrá luego.
Aqui es donde suelo preguntarme si debería tener un plan,
una idea preconcebida del resultado. Tiendo a pensar que no.
Como suele decirse, hay que "dejar que fluya".
Pero tampoco estaría mal de vez en cuando prevenir, anticipar, prever.
No dejarlo todo al azar de ese momento de lucidez,
que no deja de ser una suerte de procrastinación
o de esperanza ciega en que las cosas, de algún modo,
acaban llegando por sí solas a buen puerto. Por eso de la inercia positiva.
Me doy cuenta de que inconscientemente he dicho "esperanza".
Y también de que realmente no estoy hablando de pintura
sino de eso que llaman "destino".
De la forma en que, crea más o menos en él,
me lo voy labrando con preocupante estilo libre.
Hace ya un año y tres días que soy algo que flota a la deriva
siguiendo las directrices de una brújula imantada.
Formando parte de esa generación perdida de hombres-niño
que se criaron con la idea de que la vida era un lienzo en blanco.
Y 31 años después caigo en la cuenta de que ni lo es ni nunca lo fue.
Las personas, por lo general, caminamos hacia una meta
que o bien no alcanzamos o rozamos para luego conformarnos
con las sobras y cadáveres que dejamos por el camino.
Y cuando todo parece ir bien, llega ese sudor frío en la espalda,
esa certeza de que en cualquier momento el aire cambiará de rumbo
para echar abajo nuestra frágil casita de palillos.
Hoy, según los cánones de la normalidad, debería encontrarme bien.
Pero no lo hago, no por completo. No todavía.
Porque me dice el hipotálamo que mañana se acabará todo.
Ciertas cosas nunca cambian...